Demostrar
el efecto exacto de la discriminación no es tarea fácil. Cuando un empleador
discrimina a un candidato para un trabajo, por ejemplo, es un mal menor, no un
punto en contra, ya que éste no está siendo despedido, simplemente no consiguió
el empleo. Las estadísticas exponen a
aquel que consigue el trabajo, en vez de, aquel que fue discriminado. No se puede medir de otro modo que contar las
experiencias de quienes han vivido la discriminación en persona, argumento en
el que se respaldan aquellos quienes sostienen que ésta supuesta problemática
no es a gran escala- y no abarca a
todos. Los mismos afirman que las personas que viven experiencias de
discriminación, en realidad sólo se sienten discriminados, pero que las razones
de fondo son otras.
La
entidad gubernamental, DO *, recibe una gran cantidad de demandas cada mes de
personas que se han sentido discriminadas, en su ambiente laboral, pero también
buscando empleo ( sienten que no se les ha dado las misma oportunidad que los
otros candidatos), por el sólo hecho de ser quienes son. Ellos sin embargo no
tienen relación a quienes han sido parte de las encuestas y expresaron que han
vivido discriminación. Como ejemplo miremos el caso de que 28 porciento de los
cesantes que activamente buscan trabajo,
se sienten discriminados al buscar empleo (según el resultado de la
encuesta “Upplevelser” de 2005, hecha en Suecia, a inmigrantes que han vivido
discriminación étnica)
Desde
un punto de vista juridicial, son únicamente los casos de índice étnico, de
género, por religión, orientación sexual e identidad transexual que pueden
llevarse a juicio. Sin embargo existen
más tipos de discriminación, además de muchísimas combinaciones entre sí. Una estudiante de leyes de la Univerdidad de
Lund, Suecia, está pronto a terminar su trabajo de examen sobre las leyes
existentes contra la discriminación múltiple e interseccional, leyes que
en realidad no existen. El razonamiento de la autora yace en que el sistema
judicial juzga de manera distinta entre casos similares: ¿Es peor ser
discriminado por ser nacido en Asia que en otro lugar? O es en fondo una
discriminación en sí? ¿Son los hombres inmigrantes de países asiáticos menos
discriminados que las mujeres asiáticas? La justicia necesita “ponerse de
acuerdo” en estos puntos, y quizás también nosotros.
Agreguémosle
a esto que además discriminamos a las personas por muchos otros factores, por
ejemplo el lugar en el que vives. En nuestra encuesta, Los barrios vulnerables de Suecia 2012, 17 porciento contestó
que su dirección doméstica, es decir el municipio donde viven, en varias
ocasiones, ha sido un factor negativo y les juega en contra. Además ante la
misma pregunta, 25 porciento respondió que en mas de una ocasión han sentido
que su dirección doméstica les a desfavorecido. Es interesante ver como ejemplo
el caso de Fittja* donde la mayor
cantidad de hombres cesantes son hombres nacidos en Suecia y no en el
extranjero como se podría pensar. ¿Qué es qué?
Es difícil decir qué lo que es qué. Para nosotros como personas con capacidad de reflexión, como para el sistema judicial. Lo que no es difícil es constatar que la discriminación sí existe, que sucede demasiado a menudo y es una realidad. Y que pocos estamos libres de cometer éste pecado.
Tenemos
que confiar en las experiencias de las personas. No convertirlas en un mito
tipo: “no me digas- no te creo- no puede
haber sido discriminación seguro tiene que haber sido otra cosa”. La tierra es
redonda y no plana, pierdes más dinero del que ganas en la lotería, nadie vive
hasta los 150 años y los humanos nos tratamos de distinta manera entre si, por
muchas razones distintas. Si estamos de acuerdo en los puntos anteriores podemos
comenzar a indagar en cual es el verdadero efecto que tiene la discriminación
en nuestra sociedad, en un plano emocional y salubre para los individuos que
componen la sociedad (según el Ministerio de Salud Sueco, la discriminación
lleva a una peor salud mental) y por la
economía nacional que aspira a una oportunidad de trabajo para todos en la
sociedad.
* En Suecia existe una entidad gubernamental que se encarga de los reclamos de los ciudadanos que por a o be motivo han sido discriminados en la sociedad. En esta entidad trabaja el funcionario gubernamental llamado, Diskrimineringsombudsmannen (DO), quien está a cargo de las demandas ciudadanas de éste tipo.
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