lunes, 18 de febrero de 2013

El grado de democracia en Suecia, II

¡Buenas!

Os traigo la segunda parte de un discurso al que vuelvo y volvere: el del grado de democracia en Suecia.

Algo que me va quedando mas y mas claro es que a resignacion que muchos que han inmigrado a Suecia hace muchos años sienten, al igual que los hijos de estos, se debe a la concepcion de la historia de este pais. Igual que el mundo entero, aqui se tiene la imagen de que el pais siempre ha sido abierto, lider en igualdad y ejemplo a seguir en todo lo que se trata de democracia. Es verdad, en muchas partes, pero tambien hay partes duras de las que se huye. Es una huida que va a ser en vano, ya que hay un gran movimiento "storytelling" por parte del pueblo y de las ong:s, que corrige esta historia y la pone a la luz de una manera mas sincera.

Mi granito de arena, granito granito por que os lo doy en corto:

Mi madre nacio en el 1938 y se fue a vivir a España en su adolescencia, tuvo dos hijos a los veinteyalgo y despues de unos años, a principios de los sesenta desgraciadamente quedo viuda. Para seguir adelante decidio volver a Suecia, a donde por esos años habia emigrado mi padre, natural de Madrid. Se conocieron, los dos hablaban castellano, flechazo, y boom, ahi estaban casandose despues de poco. ¿Que tiene que ver esto con la democracia Sueca? Justamente eso, que en ese momento se encontraba esta familia recien formado, con dos hijos y con mas al caer, en un estado democratico, Suecia. Pero para sobrevivir, eligieron irse a vivir a la dictadura de Franco, España.

Claro que hay miles de razones, pero algunas de ellas eran que el que mi madre eligiese a mi padre, esta vez un extranjero que era de clase trabajadora y no burgesa como su marido anterior, no sento bien a la familia de mi madre, y cortaron. Sin su apoyo, viuda, y sin carrera, ella estaba entonces en manos de lo que ganase mi padre - que vino a Estocolmo con todas las historias felices del emigrante español en mente, y se encontro con la realidad que no contaba el cuento: una de tantas ciudades donde la poblacion pecaba en exceso de xenofobia. Donde si habian muchos extranjeros que habian venido a Suecia a por trabajo, pero eran los que las empresas y las industrias habian pedido directamente. El venir a si a lo blanco a buscarte la suerte, para muchos resulto un marron, al igual que a mi padre.

En fin: mi madre viuda y sin carrera, mi padre un "cabezanegra", como les llamaban, y siguen llamando con desprecio los que desprecian. El resultado: pobreza. La solucion: probar a ver si en España salian mejor las cosas. Ahi mi madre sabiendo ingles podia dar clases por las tardes y mi padre sabia que conseguiria un trabajo, aunque no le hiciese rico.

Es una anecdota y no mas, pero a veces la cuento para poner en perspectiva el grado de democracia que realmente, detras de las leyes, creamos en Suecia las personas que habitamos el pais.